A un cuarto de siglo de los atentados terroristas que derrumbaron las Torres Gemelas en 2001, la tragedia sigue sumando capítulos oscuros vinculados a las consecuencias sanitarias. Esta semana, la administración de Nueva York comenzó a publicar en un sitio web oficial los registros y comunicaciones internas de la época que demuestran que las autoridades sabían que el aire de Manhattan estaba altamente contaminado, pero insistieron públicamente en que era seguro hasta mediados de 2002.
Sobrevivientes, socorristas, familiares y trabajadores que operaron en la zona cero inhalaron toneladas de polvo tóxico tras el colapso de los edificios. Según indicó Andrew Carboy, abogado de la organización 9/11 Health Watch, ya son aproximadamente 9.000 las personas que padecen enfermedades oficialmente relacionadas con aquella exposición, aunque las estimaciones extraoficiales superan los 10.000 afectados.
Registros bajo la lupa
Los documentos que prueban la negligencia estatal estaban almacenados en 68 cajas y comenzaron a difundirse a través de un portal digital financiado con 34 millones de dólares del presupuesto municipal.
«Según los registros que hemos visto, para octubre de 2001 estaba claro que el gobierno local estaba preocupado porque se le decía a la gente que regresara cuando era seguro, cuando en realidad no lo era, y temían demandas», explicó Carboy. El letrado reconoció la apertura del actual alcalde y su equipo al cumplir con la ley de transparencia, aunque sentenció: «Ya era hora».
Pese a la desclasificación de los archivos, los damnificados no podrán iniciar nuevas acciones legales contra la ciudad. Por un lado, quienes recibieron compensaciones económicas a través de un programa federal en Washington D.C. debieron renunciar a demandar al municipio. Por el otro, la justicia estadounidense determinó que las consecuencias de la respuesta al 11-S están blindadas legalmente al ser consideradas un acto de guerra.
Homenaje a las víctimas invisibles
Para la ceremonia oficial de conmemoración de este 25° aniversario, el Memorial y Museo del 11-S incorporará un séptimo minuto de silencio. Estará dedicado exclusivamente a rendir homenaje a los miles de muertos y enfermos crónicos cuya agonía comenzó semanas y meses después del atentado, respirando el aire tóxico de Manhattan.
Fuente: Ana María Ospina